Nuestro espíritu

“Movidos por el Espíritu Santo, y después de haber vivido una profunda experiencia en la evangelización de los barrios marginados de la Capital Federal y de los pueblos del interior, y en la formación de la juventud, nos sentimos impulsados para continuar esta tarea, a formar una comunidad apostólica inspirada en la vida pública de Jesús, totalmente dedicada al anuncio de su mensaje. Los años de experiencia de evangelización y vida común vividos en la diócesis de Cruz del Eje en comunión con su Obispo y el presbiterio nos confirman y animan en esta iniciativa del Espíritu y en la fidelidad a la gracia fundacional recibida.

Queremos colaborar en la nueva evangelización anunciando la Buena Nueva del Reino a aquellos que – aún entre los mismos bautizados – conocen a Jesús sólo de oídas, pero que nunca lo han conocido por la fe y el poder del Espíritu Santo. Por eso elegimos este ministerio como el fundamental y como aquel que “merece que se le dediquen todas las energías y se le consagre la propia vida.”

Esta comunidad está formada por sacerdotes y laicos que hemos decidido llevar una vida en común, poner nuestros bienes en común y dedicarnos a la evangelización con un espíritu de libertad y disponibilidad para responder a los nuevos desafíos de nuestra cultura, en profunda comunión con el Obispo y el presbiterio de la diócesis. Nos hemos reunido para llevar una vida conforme a esta peculiar tarea y estamos reunidos mientras esta tarea dure.

Es la Iglesia la que evangeliza a través de nuestro apostolado. Ella misma es un Evangelio. En efecto, evangelizar es un acto eclesial y representa la fe de la Iglesia universal. Se trata de que anunciemos a Cristo con la fe de María, con la fe de Pedro y Pablo, de Atanasio y de Jerónimo, de Agustín y de Francisco de Asís, de Teresa de Jesús, de Toribio de Mogrovejo, de Felipe de Neri, del Cardenal Newman, del Cura Brochero y de todo el Pueblo de Dios. Dios quiere regalar el don de la fe por la mediación de la Iglesia en cada uno de nosotros”